miércoles, 24 de julio de 2013

Historia de Perdón...

Era como si le arrancaran el corazón estando viva. Su corazón estaba destrozado, dañado en cada célula y a punto de dejar de latir. Las lagrimas caían a borbotones sin poderse contener, era una explosión de emociones al unisono. Era un verdadero choque entre su pasado y su futuro. 

La sangre se mezclaba con el agua salada de sus lagrimas formando un verdadero néctar para la muerte, pero algo estaba ocurriendo al mismo tiempo en su interior. Algo inverosímil, ilógico, pero sobre todo extraordinario: su corazón estaba siendo sanado. Por increíble que pareciera, la muerte estaba dándole Vida. De pronto fue sacudida por un intenso espasmo, era como si sus nervios hubieran explotado y decidida saco un grito desde lo mas profundo de su desgastado y dañado corazón: “te Perdono desgraciado!…” Entonces ocurrió.


Los temblores cesaron. El dolor se detuvo. Sin cirugías, sin medicinas y sin terapias psicológicas su corazón había vuelto a latir; pero esta vez sus palpitaciones eran distintas, ya no pertenecían a un corazón dañado que luchaba por sobrevivir un día mas, no, esta vez se trataba de un corazón nuevo, radiante y sobre todo libre. Sus débiles y secos labios desgastados por haber besado tantas bocas traicioneras, ahora lucían extraordinariamente distintos, por primera vez en mucho años formaban un arco sobre su rostro, si, ella ahora sonreía, ella ahora sentía Paz. Una risa se escucho en la habitación. Un grito había asesinado para siempre su pasado. Un grito de Perdón había quemado su ataúd. 


Quemar el ataúd es derribar argumentos y excusas, es perdonar nuestro pasado, es enfrentarse a uno mismo y ser quemado vivo para que Dios forme con las cenizas un nuevo “yo”, es un verdadero renacer en donde lo viejo MUERE y lo nuevo VIVE. Para sanar emocionalmente es indispensable quemar el ataúd. 

El ataúd equivale a todo eso que debe de estar muerto y que por alguna razón nosotros aun seguimos “cargándolo” junto a nosotros y llevándolo por todos lados, se trata de ese pasado, ese dolor, eso que destrozo tu corazón. TU deberás de hacer algo ahora. Deberás quemar tu ataúd. Deberás de hacer por ULTIMA VEZ algo que duele, que molesta, que enoja…pero es vital, se trata de recordar. La Oración de ahora no será para maltratar o maldecir, será para PERDONAR y OLVIDAR, no será para derramar lagrimas de dolor, sino lagrimas de libertad total, no será para volver a sufrir, sino para dejar de hacerlo…será para quemar tu ataúd. Un grito de Perdón te dará Vida. Un grito de Perdón es la mejor venganza de tu vida contra los que dañaron tu alma y tu inocencia. Ahora. Dobla rodillas. Habla con Jesús y pasa el mayor tiempo posible en Su Presencia. El mayor tiempo posible a Sus Pies. Tomate el tiempo que sea necesario, pero asegúrate de terminar tu tiempo de Intimidad con Jesús con un terrible grito, solo que esta vez NO sera el acostumbrado grito de dolor, sino que ahora sera un grito de Libertad. 

Un grito de venganza genuina.
Un total grito de Perdón.
Un grito de Perdón se convertirá en la mejor venganza de tu vida. (Marcos 2:22 )


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